DUELOS Y MIEDOS 2
Existe un dolor sordo, es el de los vencidos
que nunca dan todo por perdido.
Están los dolores látigo que lanza el poder
contra las ovejas negras que cuestionan lo ordenado.
A los que son devueltos se les denomina dolores espejo
y son de dos tipos:
Musicales, si los que lo rechazan son las hadas.
Si desesperados y con más sangre: Venganza.
Los dolores gozo son los que dan todo por el otro.
Los dolores promesa fácilmente se aguantan
mientra surta efecto la droga Esperanza.
Los que más abundan
son los dolores calambres rítmicos
que para que no salgan del rebaño
lanzan los ungidos pastores
a los sumisos corderos místicos.
A mí no me gusta el dolor sumiso de los mansos
pues, nunca me sentiré rebaño.
No soporto 9el dolor látigo
que rompería en el lomo del amo.
No sirvo para los dolores espejo
pues, ni soy hada,ni me alimenta venganza.
Los dolores gozo están tan lejos
que solo los alcanzo en sueños.
Los amantes de la Nada
no necesitamos la droga Esperanza.
Por eso, el que más me atrae
es ese dolor sordo de los optimistas
que siempre están en el bando de los vencidos
y que nunca dan todo por perdido.
Fue el que me quitó el miedo
de sentirme negro perseguido por encapuchados
kuskuklaneros
para convertirme en parrillano San Lorenzo
al son de las encapuchadas ánimas, escapadas
de las procesiones de Semana Santa.
Es el miedo que me acompañará
la tarde de la última noche,
cuando la tormenta golpee la ventana
y abrazado a la almohada
esperaré sereno la llegada de la Parca.
Mientras, la música del vacío
transformará el silencio en una dulce sonata.
1 comentario:
Linda vida
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