EL ORIGEN DEL MIEDO
DOLORES Y DUELOS 1
Las tardes de los domingos de invierno, en el pueblo, hacían cine en el salón de baile, las películas y la máquina, las llevaba Fruterito, en su moto; con el traqueteo de los baches de la carretera, no era de extrañar que las películas se cortaban varias veces durante la proyección. Como cada uno se llevaba su silla, se formaban corros de tertulia y con las interrupciones, la velada duraba toda la tarde; la historia que más impresionó a F, fue la de unos encapuchados, con tres K en el pecho, que perseguían a un niño negro para quemarlo. El año que murió su hermano, F estaba muy alicaído y para animarlo, sus padres lo dejaron, con unos familiares, en la Semana Santa de la ciudad,
Fue peor el remedio que la enfermedad. Todas las noches tenía pesadillas, los nazarenos le parecían miembros del K K K que lo perseguían para quemarlo vivo.
Ya en el pueblo, seguían las pesadillas e incluso cuando se despertaba oía las campanillas, que imaginaba almas del purgatorio, recordando a los monaguillos que las tocaban pidiendo por ellas.
Una noche se armó de valor y saltando de la cama abrió la ventana, para ver el origen del ruido.
Estaba amaneciendo y por allí pasaba el ganado de la Dula con su carnero, con cencerro, al frente.
(En el pueblo había varios ganados ovinos, algunos eran de un propietario, otros de dos y el resto era comunal, el de la Dula donde se podía tener una, dos o tres ovejas que las noches volvían a los corrales en sus casas)
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