MI POÉTICA 1
Recordando su niñez dibujó un seis
y al tirar de él, apareció un elefante,
en esto llegó una serpiente Pitón
y se lo tragó.
Convertido el dibujo en sombrero,
un ciclón del Caribe
lo elevó al séptimo cielo.
Volando le salieron alas
y ya dragón, viajó al siglo XV
a rescatar a su princesa
que estaba presa
en la cárcel de la conciencia.
El pobre cronopio
a pesar de la fama
a su princesa no pudo salvarla
porque aunque, en la mano
llevaba la llave, esta estaba oxidada.
Y es que seis siglos
es mucho tiempo sin usarla.
Así que, abatido, se sentó
a la sombra de una parra
y allí divagaba entre
ser como Stendhal
que se volvió majareta
cuando visitó Florencia
porque en su cabeza
no pudo soportar tanta belleza
( el síndrome de Stendhal)
o ser uno de esos poetas exquisitos
que juegan con imágenes y metáforas
y desprecian la oralidad y el ritmo;
pero, se quedó dormido y lo que vió
fue un hada pasear por las nubes
recitando versos circulares de Cirlot,
cuando a ella una estrofa se le cayó
él, del golpe se despertó
y al son de los timbales ancestrales
bailaron la danza de la iniciación.
Ya lo dijo Nietzsche,
el amor verdadero
no necesita ser correspondido
lo que quiere es
¡Bailar!
¿Bailar? ¿Con quién?
Con la Poesía
¿Con Quién sino va a ser?
No hay comentarios:
Publicar un comentario